Semana Eurovisiva: por qué España mola

Uno de Los Lunnis dio los votos españoles en un Eurojunior. No es coña. Lo juro por Dios.

Comienza la Semana Eurovisiva, que lleva desde este lunes 9 hasta el domingo 15, día después de la final. Mañana es la primera semifinal y “Café con caracoles” evaluará brevemente a todos los participantes. Después, habrá una crónica to shula y potenteh. Pero antes, vamos con un poco de anécdotas relacionadas con España.

El foro más concurrido del festival en español, una fuente de documentación para miles de chorradillas sobre cada edición y cantante que ni la Wikipedia, tiene un post bastante interesante sobre anécdotas de Eurovisión. A partir de él, he tirado un poco del hilo y publico las mejores anécdotas relacionadas con España y Eurovisión. Una relación más que estrecha, aunque nos empeñemos en decir una y otra vez que “no nos interesa”. Como cuando decimos en las encuestas que leemos tres libros al mes, que no votaremos a Esperanza Aguirre o que vemos “Redes”.

La primera vez que saltó un espontáneo durante una actuación. Hay que decir que antes de Jimmy Jump, hubo gente que burló las medidas de seguridad y se coló durante el concurso. Eso si, tenían motivaciones políticas y eran para  protestar contra las dictaduras españolas y portuguesas, allá en los años 70. Sin embargo, el salto “for the lulz” (por joder) es una técnica completamente española.

Es la anécdota más reciente de todas las españolas. Jimmy Jump, catalán experto en torear a los de seguridad y saltar durante eventos deportivos o cualquier chorrada célebre, apareció en mitad de la actuación de Daniel Diges, que defendía “Algo pequeñito” en la edición de 2010. Supuestamente, los de seguridad le confundieron con el coro de Diges, que no aparecía hasta la mitad de la actuación. Aun así, Diges acabó su tema sin ningún problema, y pudo repetirlo cuando todos los países terminaron. La jugada nos salió muy bien, porque en el televoto conseguimos el puesto 12º (el jurado fue quien nos hundió).

España fue el primer país al que le jodieron su canción. Pero para jodernos las canciones, no hace falta un Jimmy Jump, sino alguien que meta la pata. Eso pasó en 1990 con Azúcar Moreno y “Bandido”, primera vez que se interrumpió una actuación para repetirla. La orquesta no entró a tiempo con la música pregrabada (base machacona to flamenkita shur primoh), y España tuvo que repetir su actuación. La jugada nos salió muy bien, una vez más.

Serrat Eurovision

We do not forgive. We do not forget

Primer veto por razones políticas. La anécdota más célebre. Durante la dictadura de Franco, todo tipo de eventos internacionales servirían para colocar a España en el exterior. Incluido Eurovisión. Para dar una imagen moderna entre la juventud ye-yé, TVE eligió a Joan Manuel Serrat como representante de 1968, cantando el “La, la, la”. Pero el cantautor cambió de criterio y quiso cantarla en catalán.

Como respuesta, y mostrando su enorme tolerancia con las lenguas vehiculares del Estado, TVE echó a Serrat, le vetó de la televisión y nombró a Massiel como sustituta. Por cierto, una cantante con bastantes cojones y una trayectoria de lucha contra la dictadura mucho menos conocida que la de Serrat, pero eso es otro tema. Si en los dos ejemplos anteriores España tuvo suerte, aquí ya se rizó el rizo y ganamos Eurovisión por primera vez.

Ganas de matar aumentando

Ese día, Laura Valenzuela se acordó de las madres de varios jurados

Cuando organizamos Eurovisión, todo salió mal. Como España ganó Eurovisión en 1968, supuestamente con unas tácticas bastante sospechosas, al siguiente año le tocaba organizarlo. Volviendo a aquello de que la dictadura usaba todo tipo de evento internacional para venderse bien, se usó el concurso para mostrar la cara más amable de una dictadura que nos jodió el desarrollo nacional durante 40 años. Sin embargo, pasó algo que no esperaban.

Cuando las votaciones terminaron, España había ganado Eurovisión. Pero no en solitario, sino con un cuádruple empate con Reino Unido, Francia y Países Bajos. Laura Valenzuela no sabía que hacer, y el caos que se montó obligó a la UER a decretar una cuádruple victoria. En protesta, varios países no participaron en la edición de 1970. Para ese momento, España ya aprendió de sus errores y no volvió a organizar un festival. Ni cuando se lo pidieron.

LarisaPrimeros en usar la palabra “sexo” en el concurso. No se por qué no me extraña, pero España fue efectivamente el primer país que habló de este tema. Hasta los años 1990, la mayoría de letras en Eurovisión eran gilipolleces o canciones ñoñas de amor. Bueno, ahora también. Pero en 1993 entraron los países del Este, que mandaron algún tema para remover conciencias antes de digievolucionar al petardeo. España innovó, y en lugar de hablar de amor envió una canción pseudofeminista.

Hombres” es quizás una de las canciones con mejor letra que ha enviado España en toda su historia, y se nota porque la escribió un periodista en lugar de un compositor tradicional. La cantante fue una desconocida Eva Santamaría, que lo hizo bien pero tampoco hemos vuelto a saber de ella. Y su posición fue bastante olvidable, salvo porque fue el primer Eurovisión emitido por TVE1, tras el castañazo de Remedios Amaya (durante 10 años, el certamen se pasó por La 2). Desde entonces, pocas veces se ha vuelto a usar el “sexo” como tema, aunque si hemos oído más de un “fuck”, “shit” o cosas así.

Junto a los tubitos de colores de Los Simpson, de lo más ruin

Fuimos de los últimos países que usó niños en las actuaciones, sin rubor. No era la primera vez que participaron niños en Eurovisión. Por ejemplo, por Mónaco 1969 fue un menor de edad. Sin embargo, España si fue uno de los países que, cuando estaba interesado en ganar, hacía todo lo posible por conseguirlo. O por lo menos, eso se cuenta por ahí.

El caso más célebre es el de Betty Missiego, que acudió a Eurovisión con un grupito de niños (los niños son el futuro) y papeluchos en varios idiomas con la palabra “gracias”. El caso es que quedamos segundos y no ganamos porque fuimos tan gilipollas de dar un 12 a quien iba delante de nosotros (a eso se le llama “hacerse un Betty Missiego”). Años después, sonó con fuerza que el grupo infantil Parchís acudiría a Eurovisión con la gran “Corazón de plomo“, algo que no prosperó. Años más tarde, la UER se sacó una nueva norma en Eurovisión: no pueden participar menores de 16. Para eso ya tenemos el Eurojunior. Un rumor comenta que esto se hizo por el comportamiento de países como España. Personalmente, no me extraña.

Zubiri. Nació el MITO

Fuimos los primeros en meter un ciego. Y de haber hecho caso a los blogs de gente que controla mucho sobre Eurovisión, también habríamos sido los primeros en actuar con un paralítico. Pero tocó el ciego.

Serafín Zubiri participó por primera vez en 1992 con “Todo esto es la música”. Luego repitió en 2000 con “Colgado de un sueño”. Zubiri marcó un camino para otros ciegos cantantes como Corinna May o la Martirio de Georgia. También fuimos los primeros en descubrir que un invidente no tiene porqué quedar bien en Eurovisión, y las dos veces que este crack participó, aun actuando bastante bien, quedamos de pena. Como diría Un Pingüino En Mi AscensorSerafín Zubiri/ no gustó a los guiris“.

Pioneros en mandar gitaneo puro y duro. Terminando con el anecdotario, España no fue el primer país en mandar un cantante gitano, pero si fue el primero que introdujo el flamenco new wave en el concurso. Aunque no tan bien como se esperaba. Fue en 1983 con Remedios Amaya. No hace falta ni decir como terminó.

Ese año no conseguimos votos ni de los fetichistas

David Bisbal fue a Eurovisión. No, ahora no te escondas.

Primer país que apostó por un reality show para elegir representante. Operación Triunfo marcó el camino de una serie de realities para conocer cantates, como el American Idol, Factor X o Popstars. Después de dos años con preselección, TVE apostó por el concurso y eligió a su representante a través de este espacio de telerrealidad, que fue toda una revolución. Shares del 60%, listas de sencillos copadas por triunfitos, y una auténtica saturación en radio y TV.

Cuando se eligió “Europe’s living a celebration”, posiblemente la peor canción española de toda la década del 2000 (y la que mejor quedó, que cosas), Eurovisión era un fenómeno social, la gente de repente recordó el concurso, y hasta se produjo la resurrección de Uribarri. Y había posibilidades reales de ganar, porque 2002 fue el peor festival musicalmente hablando (SAGAPO, que “gran” canción). Sin embargo, “sólo” quedámos séptimos. Rosa marcó un camino a otros concursantes salidos de realities, que han sido tan famosos que ahora ni recuerdo quienes son.

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