Crónica de la segunda semifinal: a llorar a Jerusalén

Momento de la actuación de Ucrania

De todo, como en botica. Así puede resumirse como fueron las canciones finalistas, muchas de ellas con la mano del jurado detrás. Las favoritas como Bosnia o Estonia pasaron sin problemas, el show de arena de Ucrania cautivó al público (dudo que lo hiciera la canción), y Dana International se marchará a llorar a Jerusalén, nunca mejor dicho. Porque Israel se queda fuera de la final por primera vez en muchos años.

Como dije en mi post anterior, el nivel de la segunda semifinal fue mucho más bajo que el de la primera. Así, era normal que las propuestas más aclamadas por las apuestas estuvieran clasificadas de antemano. Para no darle más emoción, los primeros sobres que se abrieron fueron los de Estonia y Bosnia-Herzegovina, dos actuaciones geniales. Y a partir de ahí, se procedió con aquellos temas que sorprendieron a todo el público. Austria con Nadine Beiler nos calló la boca a más de uno que la llamamos “especie de Whitney”, y clavó toda la canción. Más incomprensible fue Eslovenia, que estará en la final con una imitadora de Christina Aguilera, que da incluso tanta grima como ella.

En cuanto a circos, se vio claro que un jurado profesional también sabe valorarlos. Irlanda lió una muy buena, donde sus dos cantantes (el grupo Jedward) estuvieron geniales e incluso bailaron a su puta bola en el escenario. Obviamente, estarán este sábado y han subido como la espuma en las apuestas de pago. Lo mismo pasa con Eric Saade y la cuestionable “Popular”, que fue un soplo de aire fresco porque estuvo precedida por tres canciones lentas, horrorosas y muy pesadas. Al final se cargó el cristal sin cargarse la voz, aunque llegó muy justito a las afinaciones. Veremos si lo aguanta mañana.

Cada vez que alguien vota a "Popular", Saade se carga un cristal. Por favor, piensa en los pobres cristales.

Si tuviéramos que cuestionarnos algo, sería sin duda el pase de Ucrania. Sabemos que algún país de Europa del Este tenía que pasar, y de hecho fue la única ex república soviética que llegó a la final (Moldavia no cuenta, lo suyo era un temazo). Al final, el show de la pintora de arena fue tan efectivo, que consiguió dos cosas: dejar a segundo plano una canción bastante sosa y evitar que prestásemos atención a Mika Newton, bastante poco atinada con las entonaciones. El resto de pases, que no merecen más atención por mi parte, fueron Rumanía y Dinamarca.

Para los amantes del Eurovisión más kitsch, la segunda semifinal deparó actuaciones mucho más cirquenses, como la muy cuestionable puesta en escena de Moldavia o el sueco cargándose cristales. Sin embargo, lo que más nos dejó ojipláticos fue la puesta en escena de Chipre. Una especie de homenaje a Michael Jackson por un lado, con personajes “movidos” por una mujer con un péndulo, que estaba en el centro del escenario. Aunque más bien, parecía que la muchacha iba a tirárselo en plan “Apple 1984” para que dejaran de cantar, lo que habría sido mucho más apropiado. El filial heleno se queda fuera, pero seguro que les vemos el sábado dándole los 12 a Grecia, como siempre.

Lo realmente hortera de bolera fue la actuación de Dana International, la cantante que ganó en 1998 con “Diva” por Israel. Su actuación de 2011 fue si cabe más chabacana, más petarda y más lamentable que la anterior. Con todo, seguía siendo la favorita de los eurofans, que estaban encantados con ella y la apoyaron masivamente. Afortunadamente, de boquilla. Dana no se dio cuenta de que estaba pasada de moda, y a la hora de la verdad nadie la votó, por lo que su truño se quedó en las semifinales. De este modo, la final de Eurovisión no contará con frikis.

Con todos los finalistas, a priori España tendría un panorama perfecto para obtener un buen puesto. Sale detrás de cinco canciones lentas o de medio tiempo, y después de su actuación irá Ucrania, otra lenta más. Pero las apuestas dicen otra cosa. Nos sitúan en penúltima posición. Si Lucía Pérez gana, pagan 200 euros por euro apostado en Bwin. Estamos en la UVI, nadie da un duro por nosotros. Vamos a ver si suena la flauta, conseguimos mañana un buen puesto y callamos muchas bocas. Y si no, pues a fin de cuentas han disfrutao, de todo lo bailao.

Todos nos golpean, todos nos machacan. Pero tranquilos. El imperio siempre vuelve. Lo dijo Massiel, y lo dice Tomás Roncero.

Resumen para vagos.
Finalistas que veremos el sábado: Bosnia, Austria, Ucrania, Moldavia, Suecia, Eslovenia, Rumanía, Estonia, Dinamarca, Irlanda
Mejor actuación vocal: Austria
Mejor actuación general: Bosnia e Irlanda (ex aequo)
Peor actuación: Bélgica (que fue incluso abucheada en Düsseldorf)

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Una respuesta a Crónica de la segunda semifinal: a llorar a Jerusalén

  1. Gork dijo:

    Roncero es Dios. Me encantaría un Punto Pelota sobre Eurovisión.

    Que coño, si lo vamos a tener cuando termine el festival con el habitual debate rrrrrrancio de La 1. Espero que inviten a Massiel.

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