Triste es de pedir

Veo7 está a punto de morir, a La10 le quedan dos telediarios y 13TV no levanta cabeza ni fusionándose con otros canales. Parecía que ante la avalancha de canales de derechas que estaban surgiendo en la TDT y que ahora se pierden en el tiempo como lágrimas en la lluvia, iba a ser Intereconomía quien se hiciera con “el gato al agua” (ba dum tss) y absorbiera toda su audiencia.

Pero hete tú que no todo sale como uno se lo espera, y el canal del toro y las tertulias no lo está pasando tan bien como debiera. Resulta que un ajuste de señal que afectó a varias cadenas (yo por ejemplo no puedo ver Teledeporte) les ha mandado a otra frecuencia, y pese a que lo llevaban anunciando desde hace meses, Intereconomía ha perdido cerca del 20% de su audiencia. Como consecuencia, la cadena ha tomado una decisión histórica en la tele española: pedir dinero a sus espectadores. ¿Qué pretenden con ello?

La justificación que desde Intereconomía dan parece bastante comprensible, en principio. Involucrar al espectador con su causa, hacerle partícipe de que son “más necesarios que nunca” (sic) para vivir en libertad y armonía. Algo bastante cuestionable, pero lícito al fin y al cabo. Cada cadena se promociona como quiere. Para el resto de sus espectadores que no son de derechas, pretenden mostrarse como un grupo fuerte, multimedia, barato y que se ve amenazado por el malvado Gobierno central de Zapatero y Rubalcaba. Algo absurdo, porque el reajuste de frecuencias es algo que se sabía desde hace años.

Sin embargo, cuando uno escarba un poco se encuentra con que no es oro todo lo que reluce, y bajo una capa de apariencia la situación del canal no es tan buena como se pinta. Aunque Horcajo diga que en Estados Unidos el crowd funding es “bastante normal y frecuente”, lo cierto es que solo se aplica en la televisión pública PBS y, como mucho, en estaciones de medio pelo o con problemas financieros. Normalmente con telemaratones, brillantemente parodiados en Los Simpson. Y los nervios se notaban en la mesa de tertulia.

Durante los últimos años, Intereconomía ha dejado de ser un canal económico neoliberal a aspirar a tele generalista, con un proyecto multimedia. Se compró un diario económico, La Gaceta de los Negocios, para convertirlo en el generalista “La Gaceta” y aspirar a competir con cabeceras como el ABC y La Razón. El canal de tele contrató “corresponsales” por todo el mundo para sus informativos, que en realidad podríamos definir como “figurantes”. Incluso apostó por cosas normales; muy pocos saben que Bertín Osborne hizo un programa allí. Sin embargo, del canal de tele solo triunfan las tertulias, mientras que su diario no vende como pensaban y se está quedando estancado por detrás de Público, en un mercado sobresaturado. Tampoco ayudó su campaña publicitaria.

Por otra parte, está la publicidad. Aunque tiene un share interesante del 1,5%, Intereconomía no es capaz de atraer empresas por su cuenta. En los últimos dos años, sus mejores años, el canal apostó por la gestión de empresas especializadas como Publiespaña (Telecinco) y Publiseis (LaSexta). Estos acuerdos no se pudieron mantener, y ahora Intereconomía intenta gestionar eso por su cuenta.

Sin embargo, están sufriendo en sus carnes una norma básica del liberalismo económico. ¿Quién va a querer anunciarse en un canal tan escorado políticamente, pese a que tenga buena audiencia? ¿Me interesa como empresa que asocien mi marca a un canal tan radical? Es más, ¿me interesa anunciarme en un canal cuya media de edad rebasa los 55 años? No hay más que comparar la publicidad de gestión externa, con bloques de seis minutos, con la actual donde se limita todo a un spot suelto y alguna autopromo ridícula.

Como puede verse, Intereconomía está más jodida de lo que parece. Y no creo que la situación con Mariano Rajoy mejore, porque es más seguido un canal crítico que un canal adulador (que se lo digan a Telemadrid). Solo espero que la gente sepa que esta situación no se debe a “manos negras” del Gobierno, sino a su propia gestión.

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3 respuestas a Triste es de pedir

  1. yeagov dijo:

    Si yo tuviera una marca comercial no querría que mi marca se relacionara con un canal en el que se insulta, se miente, se difama y se hace apología del fascismo. Así de claro.
    Me parece absurdo que Horcajo y su camarilla pidan dinero a su audiencia, si no pueden aguantar, adiós. Citas a Veo7, a La10 y a 13TV, además de Intereconomía, no hay tanto telespectador ultra en España para tanto canal ultra.

  2. bufalo1973 dijo:

    Personalmente me alegraré cuando cierren todos los de la TDT Party. Además, lo peor que les puede pasar es que gane el PP las generales, porque entonces se quedan sin la mitad de temas para las tertúlias ¿Quién quiere oír hablar todo el día sobre lo que pasa (supuestamente) en Cataluña sin ser de Cataluña?

    Lo mejor que podrían hacer es cerrar antes de año y quedar entre sus hooligans como que el P$0€ ha conseguido cerrarles el chiringuito. Si se esperan demasiado pueden quedar aún más como el culo por cerrar cuando “los suyos” ya estén gobernando.

  3. Pingback: Conspiraciones publicitarias | Café con caracoles

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