Conspiraciones publicitarias

En un post anterior, hablamos de que Intereconomía se estaba quedando sin dinero y había abierto una cuenta corriente para que le ingresaran pasta. En parte por sus malas decisiones y su política ultra que les impide captar publicidad, por mucho que un cambio de frecuencias les baje los índices de audiencia. Después de que su campaña de financiación directa fuera “incomprendida” e incluso parodiada, el medio da un paso más allá y se pasa a las teorías conspirativas, en un artículo lisérgico del diario La Gaceta. Pura himbestigasión periodística, que ni el Watergate.

Como si de un blog sobre “la verdad de los chemtrails” se tratara, Intereconomía ha aprovechado sus multimedia para dar un paso más. Así, se apunta como razones para su petición desesperada de pasta a una malvada conspiración judeomasonica de -apunten bien- TNS, las agencias de publicidad, los anunciantes y las televisiones públicas. Toma ya. Le faltó decir “y de la maldita oligarquía” como Hugo Chávez. Hoy en “Café con Caracoles”, analizamos los mejores párrafos.

Todo comienza con una sarta de insultos a todo lo que huela a izquierda. Si no fuera porque el artículo parece que no va firmado, pensaríamos que lo ha redactado el propio Carlos Dávila, director de la publicación y conocido por su mesura. A partir de ahí, comienza la parte más divertida: la conspiración.

Nos explicamos: Las cadenas de televisión privadas viven de la publicidad. El precio de la publicidad en televisión que pagan los anunciantes lo marca la audiencia de esas cadenas: el número de espectadores que las sigue en un horario dado. La medición de ese número de espectadores, en España, la hace una sola empresa en régimen de monopolio, por tanto, sin posibilidad de contrastar los datos que ofrece.

Pues en Europa funciona del mismo modo. Una única empresa que mide con el apoyo y consentimiento de las demás cadenas, precisamente para evitar lo que Intereconomía pretende: que me den mejores datos a mi que a los demás porque sí. Sin embargo, si tuviéramos que mirarlo por cadenas, Intereconomía no es la más perjudicada.

Estamos ante un canal que, pese a lo que quieran aparentar ahora, saca muy buenos datos de audiencia para una tele que empezó en serio hace ¿dos, tres años? Su share medio es del 1,4%, superior a muchas temáticas. Con “El gato al agua” han llegado a marcar porcentajes del 3%, que en ocasiones incluso superan a cadenas como La 2 o Neox. Incluso han marcado datos puntuales del 7% o incluso el 13% con “Punto pelota” algún día. Y esto no lo digo yo.

En Intereconomía defienden que la calidad se pague

Con estos datos, cualquier empresa se anunciaría en su canal. Pero hete tú que estamos ante gente que usó dos empresas para que le gestionaran la publicidad, y que cuando le tocó hacerlo por su cuenta no consiguió vender sus bloques porque no convencía. ¿Se debe a una línea editorial muy politizada? No, según ellos. Aquí viene el cogollo de la conspiración Intereconómica, una fumada de proporciones bíblicas.

Esta empresa de medición de audiencias se llama Sofres. Sofres tiene como accionista al holding publicitario mundial WPP, que cotiza en la Bolsa de Londres y cuyo presidente es Sir Martin Sorrell. WPP es también accionista de agencias de publicidad multinacionales, agencias de publicidad españolas, agencias de relaciones públicas, centrales de medios y, dato muy significativo, WPP es accionista de Mediapro-La Sexta.

Por tanto, quien mide las audiencias es juez y parte: controla enormes volúmenes de la publicidad mundial a través de sus centrales de medios, controla los mensajes a través de sus agencias de publicidad, controla contenidos y es parte de una cadena -La Sexta- y controla la medición a través de Sofres -Kantar Media-.

No seré yo quien les diga que la empresa de medición de audiencias no se llama Sofres desde hace años sino TNS, pero en fin. Según La Gaceta, la razón por la que nadie les compra publicidad no es porque se dirijan a una audiencia mayor de 55 años, porque no quieren que se asocie su marca con determinados discursos o porque el mercado publicitario esté jodido para todos. No. Todo se debe a una complicada trama que embarca agencias de publicidad, anunciantes y cadenas de televisión para desembocar en LaSexta (que tampoco es que esté en su mejor momento) y el Gobierno central. Todo en uno.

Donde flojea es en su argumentación.Para soltar estas chorradas habría que mostrar pruebas que dejen claro que llevan razón.

El hombre que gestó desde el Gobierno de Zapatero la operación Mediapro-La Sexta es Miguel Barroso, marido de Carmen Chacón. Actualmente, es presidente de Young & Rubicam en España -agencia del grupo WPP, como hemos visto-.

Pero francamente, cuesta muchísimo creer que un señor encorbatado de Londres interceda para perjudicar a una cadena como Intereconomía porque se lo diga el marido de la Chacón. Y que incluso involucren en ello a los creativos publicitarios es de carcajada.

Por último, en su palo a las empresas que miden las audiencias, Intereconomía nos da una propuesta novedosa para medir el impacto publicitario que a nadie, ni siquiera en Estados Unidos, se le había ocurrido. Más que nada, porque se sabe que esto:

Sofres puede medir la caída de audiencia que se produce durante los cortes de publicidad en los programas, pero no puede medir si los espectadores presentes durante el corte ven los anuncios o no. Para medir la verdadera eficacia de un anuncio publicitario habría que ponerlo a la misma hora en todas las cadenas y valorar la respuesta directa de los espectadores (vía telefónica, por ejemplo).

Es una pataleta de niño chico. Me encantaría ver a las niñas que ayer estaban viendo “Física o química” llamar a Antena3 para decir cosas del tipo “ke pena ke se muera Feeeeer hoygan kien s ese biejo dl BMW. Y dudo mucho que a un niño que ve Inazuma Eleven en Boing le interese un anuncio de condones que también emiten a la vez Telecinco, LaSexta y Antena3.

El diario El Mundo sacó reciéntemente un artículo para criticar las mediciones de audiencias, pero algo más elegante y donde dijeron incluso que el sistema de medición de tele “es el mejor sistema conocido”. Porque puedes cuestionar a la mano que te da de comer si lo haces de forma seria, o por lo menos rigurosa. Sin embargo, para La Gaceta y los chicos intereconómicos todo es todo una malvada conspiración de las multinacionales publicitarias pitiyankis con su posición quintacolumnista, que obstaculizan el triunfo de la revolución bolivarian-perdón, de la revolución liberal. Sin una sola fuente o voz autorizada. Pues con su pan se lo coman.

Y recuerden: ¡Los masones controlan el pais!

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