Portugal quiere privatizar su televisión pública y no le sale

¿Por qué? Se pregunta un portugués

Cuando se habla de privatizar cosas por la crisis de deuda en Europa, siempre sale a colación el tema de hacerlo con las televisiones públicas. En España tenemos una cosa llamada “televisiones autonómicas”, que el principal partido de la oposición ha prometido liberalizar (aunque tuvo para ello ¡dos legislaturas! y se lleve hablando de privatizar Telemadrid ¡desde hace diecisiete años!). Por eso me sorprende que el siguiente tema no haya tenido repercusión por aquí.

Portugal (ese país que todos descubrimos tarde y mal) lleva meses hablando de una privatización de RTP, la televisión pública estatal. Allí no hay teles autonómicas, van directamente a por la nacional. Sin embargo, el Gobierno conservador ha tenido que posponerlo porque se le han echado encima los partidos de la oposición, sus socios de gobierno e incluso las televisiones y radios privados. ¿Cómo puede suceder algo así? Café con Caracoles se lo explica.

Antes, vamos a contextualizarlo un poco. Portugal es un país bastante bonito, pero que en España solo conocemos porque es ese sitio donde comemos bacalao, compramos toallas y vendemos a nuestros futbolistas más mediocres (¡Balboa! ¡Saviola! ¡Diego Capel!). Como España, tienen un serio problema económico, pero con un agravante: no han hecho reformas económicas en años. Fruto de ese esfuerzo, hoy se están comiendo una prima de riesgo por encima de los 1.000 puntos básicos y un rescate de la Unión Europea. De todo ese embrollo el primer ministro socialista, José Sócrates, fue derrotado en las urnas por el partido conservador de Pedro Passos Coelho.

El nuevo gobierno contempló privatizar muchos medios de comunicación bajo control estatal, como la agencia de noticias Lusa y Rádio e Televisão de Portugal, la radiotelevisión pública. En el caso de RTP, se contempló privatizar una cadena de radio y uno de los dos grandes canales de televisión en abierto (RTP1 -comercial- o RTP2 -servicio público y alternativo-) para que el grupo resultante fuera una especie de TVE, casi sin publicidad. Liberalizar un mercado mediático bastante pobre, en definitiva. De este modo, el ejecutivo pensó que los medios privados ganarían cuota, más ingresos, cubrirían el servicio público y todo sería miel sobre hojuelas.

Uno de los programas más vistos de la televisión portuguesa. ¿Les suena de algo?

Nada más conocerse ese plan de privatización, saltó todo el mundo. Asociaciones de periodistas, televidentes, las regiones ultraperiféricas, los partidos de izquierda… hasta el partido conservador, socio de Passos Coelho. Hasta aquí, todo entraba en los planes del Gobierno. Pero entonces se produjo una paradoja con la que no contaban. Los grupos de comunicación privados se opusieron al plan, porque veían amenazada su situación.

En ese sentido, quienes más ruido han hecho han sido las televisiones privadas, SIC y TVI. Si, sabemos que si hay pocos operadores no les gusta que entre un nuevo competidor (que se lo digan a Cuatro o La Sexta), pero esto es distinto. A diferencia de España, donde tenemos un mercado bastante abierto pese a las fusiones, en Portugal solo hay cuatro canales de televisión en abierto. De esos, RTP1, SIC y TVI emiten anuncios, mientras que RTP2 solo puede vivir de la publicidad institucional.

En otra situación, un medio privado no habría hecho ascos a que le quitaran un competidor, encima el estatal. Podrían buscar fórmulas creativas de venta. Pero con la crisis de deuda, las dos teles privadas han entrado en números rojos. Y al ver que puede haber un nuevo comensal para una tarta publicitaria cada vez menos sabrosa (el nuevo operador rebajaría los precios de la publicidad bastante), SIC y TVI se han quejado a la vez porque creen que no levantarían cabeza. Incluso apelando a términos patrióticos: el director general de contenidos de TVI ha dicho que “sería como vender un trozo de la bandera“. Lo mismo ha sucedido con Radio Renascença, la radio de la Iglesia y líder de audiencias, que no quiere un nuevo competidor.

¿Cuál es, pues, la solución que propone el Gobierno portugués? Joderse y aguantarse. Aunque de cara al público dicen que el plan va a seguir adelante y se formará un grupo de trabajo, la realidad es que se han quedado un poco descolocados, e incluso se habla de que el ejecutivo no podrá aplicar la privatización, al menos hasta que se recupere la economía. Que al paso que vamos, ni se sabe cuando será.

Y nos despedimos con unos esenciales de Portugal

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2 respuestas a Portugal quiere privatizar su televisión pública y no le sale

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