La TDT madrileña hace aguas

Con la televisión digital terrestre madrileña, podríamos aplicar ese dicho de que “lo que bien empieza, bien acaba”. En este caso, porque algo que no empezó nada bien, está terminando con canales cerrados, venta de frecuencias y proliferación de teletimos. Esto es lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid, con un panorama donde unas cuantas cadenas están desapareciendo y, lo que es peor, no hay visos de volver a conceder las licencias que quedan libres.

Cuando deberíamos tener al menos dos canales privados, resulta que no hay ninguno porque el único adjudicatario -Vocento- vendió su frecuencia a un canal de teletimo. Y de los ocho locales que tenemos en Madrid, al menos tres han desaparecido. El resto emiten una programación muy alejada a lo que conocemos como televisión local. Tampoco está clara la situación de las cadenas de proximidad –Tele K y Canal 33– ni la de los teletimos, que inundan frecuencias aunque no tengan licencia. Un problemón del que no se sabe como salir. Ni siquiera en la Comunidad.

Para analizar mejor el problema, hay que volver a cuando se repartieron las licencias de TDT. Digamos que, como en toda España, se otorgaron en base a filias y fobias políticas, favores… pero el proyecto que presentaras a concurso era lo de menos. En Madrid, por ser capital de España y una provincia donde viven seis millones de personas, todo este proceso fue más descarado. A Esperanza Aguirre nunca le importó.

Esperanza Aguirre en Popular TV (que ya no existe)

En concesiones por comunidad autónoma, Onda 6 de Vocento obtuvo una licencia, fruto del trabajo que llevaban años haciendo con su canal. En realidad, llevaban con esa frecuencia desde tiempos de Quiero TV, y quitársela sería bastante chillón. Sin embargo Localia, la segunda autonómica privada de la región, no recibió ninguna concesión. Pese a que estaban desarrollando una programación local, a pleno rendimiento y con convenios con universidades como la Rey Juan Carlos. Su mayor “delito” fue el control de Prisa, grupo que Esperanza Aguirre nunca ha tragado. Y en esa época, en la que tenían programas con gente del primer CQC o con Jaime Gurruchaga, menos aún. Lo más sangrante es que quedó plaza para un segundo canal autonómico privado, que nunca se concedió.

A nivel local fue todavía más descarado, porque las concesiones se otorgaron a grupos con una clara afinidad política. Intereconomía recibió una frecuencia local, que usaron para redifundir su canal cuando éste no tenía señal nacional. Más descarado fue Libertad Digital, a la que le dieron varias concesiones pese a no haber tenido nunca un proyecto televisivo. Uniprex y El Mundo también recibieron canales, aunque ya tenían una frecuencia nacional. Y Enrique Cerezo recibió frecuencias locales en todas las demarcaciones, con un proyecto de televisión autonómica… que podía haber optado a la frecuencia específica pero no quiso. Sólo un canal que ya emitía en analógico, Popular TV de la Conferencia Episcopal, recibió una concesión digital en la capital del reino.

Esperanza Aguirre en Aprende Inglés TV (que ya no emite en TDT)

De este modo, se quedaron fuera las televisiones locales de proximidad como Canal 33 o Tele K. Al llevar más de 10 años emitiendo, consiguieron que el Gobierno central les otorgara concesiones especiales y evitaron su cierre. Otra tele que salió perdiendo fue Canal 7 de José Frade, que pese a tener programas de “extremo centro” y emitir desde 1995, no recibió concesión en la ciudad de Madrid. Aunque obtuvo frecuencias en pueblecitos del norte, no era suficiente para ellos porque perdían a su audiencia.

Con semejante proyecto, estaba claro que muchos canales que recibieron concesión no podrían salir adelante, ni en tiempos de bonanza. Y con la crisis económica, han salido a relucir sus fallos. Popular TV ha desaparecido y emite la señal de un canal nacional. El Mundo no sabe que hacer con sus frecuencias y tras el cierre de Veo7, también hemos perdido Aprende Inglés TV (que sigue en plataformas de cable). El Ayuntamiento de Madrid ha cerrado esMadridTV. Vocento ha vendido su frecuencia autonómica a Metropolitan TV, un canal de tarot y teletimos. Y Libertad Digital TV atraviesa serios problemas económicos, convirtiéndose en una redifusión de esRadio y teletiendas.

De ocho canales, solo funcionan bien 8Madrid y Kiss TV. Esta última quiere comprar las frecuencias de Canal 7, que apunta a su desaparición definitiva en unos meses. A pesar de esto, la Comunidad de Madrid no ha revocado concesiones, ni quiere saber del tema. ¿Por qué? Entre otras cosas porque el PP gobierna holgadamente la región, porque abrir el mercado no tiene sentido para ellos si perjudican a sus amigos, y porque no existe una autoridad que regule esta situación. El Consejo Audiovisual desapareció, lo que dio plenos poderes al ejecutivo. Así nos luce el pelo.

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