¿Y por qué no un Super Dulces 16 a la española?

Por dos millones puedes contratar a las Girls Generation y dejar volar tu imaginación

En un año de vida, MTV España puede decir ya que ha tenido varios éxitos. Además del docureality Alaska y Mario, la cadena ha renovado la versión española de MTV Tuning después de los buenos datos de audiencia que cosechó su programa piloto. Esto hace pensar: ¿puede el canal de telerrealidad música adaptar más espacios al gusto patrio?

De repente, una noticia en los periódicos nos confirma que sí se puede. Resulta que un hombre de negocios de los Països, al que se ve que le sobra el dinero, ha pagado más de dos millones de euros a Christina Aguilera para que cante cuatro canciones para él. Gastarse una cantidad así parece indecente, aunque para un servidor lo realmente indecente es dejárselo en alguien como la Aguilera. Pero a partir de esa noticia, no podemos evitar recordar uno de los programas estrella de MTV: Super Dulces 16. Un formato que podría funcionar muy bien en su versión española. Y vamos a argumentarlo.

Para quien no lo haya visto nunca, Super Dulces 16 es un programa donde niños multimillonarios montan fiestas escandalosas por su cumpleaños. Habitualmente, bajo un mismo patrón: búsqueda del local, preparaciones, la fiesta, actuación de un cantante famoso y regalo de un coche de alta gama, aunque no lo sepa conducir. Todo ello bajo comentarios de los invitados, del tipo “es la mejor fiesta del mundo” o “si no estás aquí no eres nadie”, y un comportamiento (casi siempre) arrogante por parte del anfitrión.

Invitado a una fiesta de "Super Dulces 16"

La versión americana del espacio, que emite MTV por las tardes, triunfó por dos razones. Las mismas, por cierto, por las que triunfó también Mujeres Ricas y no lo hizo Las Joyas de la Corona. En primer lugar, el programa tiene éxito no porque a la gente le guste decir “ese crío tiene más vida social que yo”, sino porque el espectador medio quiere excentricidades a tutiplén. Ya es consciente de que no va a aspirar en su vida a una casa de 300 metros cuadrados, o que si se comprase un Bugatti aparecería rayado al minuto de aparcarlo en su barrio de Fuenlabrada. Así que puestos a ver a un rico, prefiere ver a un zumbado que a alguien que vaya de humilde.

En ese aspecto, Super Dulces 16 ha deparado grandes momentos. Especial mención merece aquel episodio donde una chica de Florida berrea, lloriquea e insulta a su madre porque ésta le regaló un Lexus SC de 67.000 dólares… el día antes de la fiesta. DRAMA. Ya no podía presumir. O esos donde dos niñas que se llevan a matar compiten por ver quien hace la mejor fiesta, e incluso una de ellas invita a Pitbull. Si, ese tio que canta ladrando y después grita “Dale!” para darle a todo algo de sentido. Incluso en la versión europea, tenemos un trolo de Briminghan que va de homometrosexual. Con semejantes cuadros de comedor, entra la segunda razón por la que vemos esto: reirnos “de”, y no “con”.

En el fondo, Super Dulces 16 no deja de ser como Votamicuerpo

El montaje de los episodios, cada uno de 24 minutos, busca descaradamente burlarse del cumpleañero millonario. Aunque pretendan venderlo como un alarde, en el fondo se ríen en su cara. Los toques de brillo, las reacciones de la gente a su alrededor, los amigos de mierda que sólo le quieren para el fiestorro, esa falsa tensión tan falsa que es una parodia… y por supuesto, las declaraciones de niños de papá que siempre dan mucho juego. Como en Mujeres Ricas, donde había fans de Mariana Nannis sólo por las burradas que hacía, aquí no se cortan en poner el “Everybody hurts” de REM cuando una niña rica llora al no conseguir todo lo que quería.

Como vemos, más que un niño que en su cuenta corriente pueda tener 50 millones de euros, lo que se pide es un rico excéntrico del que reirnos de él. O con él, si nos cae bien. Un programa perfecto en tiempos de crisis, donde el espectador tiende a abstraerse y divertirse, todo a la vez. En España tenemos gente así. Y por eso, igual que triunfó Mujeres Ricas por los elementos que aparecían, puede hacerlo un Super Dulces 16 a la española. Aunque no tengan que gastarse dos millones porque Christina Aguilera les cante cuatro canciones en su casa. O porque use otro micrófono.

BONUS TRACK: Super Dulces 16 según el cómico british Charlie Brooker. Inmenso.

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