De cómo Berlusconi se hizo con la tele privada de Italia

Berlusconi. No hace falta decir nada más.

Para forrarse con un negocio, es necesario tener contactos hasta en el infierno y estar al quite de una oportunidad. Silvio Berlusconi, un presidente putero y zumbado que es temido en Italia (y aun así le votan), logró forjarse su carrera empresarial gracias a la televisión. Es necesario explicar la siguiente cuestión: ¿cómo pudo Berlusconi obtener un duopolio de facto durante años?

La tele privada fue la oportunidad ideal para hacer negocio de Silvio Berlusconi, entonces un empresario de Milán que había atesorado un dinerillo con la construcción, poseía acciones en un diario y aspiraba a emular el modelo de televisión norteamericano para forrarse. Le salió de fábula. Como dirían en Bricomanía, “recordemos los pasos que ha seguido“. Concretamente, cinco pasos que destacamos por puntos.

Durante muchos años Italia, al igual que otros estados europeos, tuvo un monopolio estatal en la televisión a través de la RAI, y no se podían montar canales privados. A este panorama hay que añadir una característica especial transalpina, la politización. Durante años, los tres canales de la RAI estuvieron adscritos, por así decirlo, a corrientes políticas, y gestionados por los grupos políticos más importantes. Una especie de “pluralidad garantizada”, que en la práctica dejaba un panorama poco alentador para el espectador, y que también les dejó sin margen de reacción cuando llegó la competencia. La tele privada nació en los 70 casi en clandestinidad, y a finales de la década la Justicia italiana aceptó la constitución de emisoras locales con capital privado. Pero a su vez, se dejó claro que a nivel estatal, continuaba el monopolio público. A alguien se le encendió la bombilla.

Cuando Berlusconi lanzó Canale 5 para Milán, aprovechó un vacío legal en esa ley de televisión local, con el que se convirtió en el amo del negocio. La ley dejaba claro que sólo se permitían canales locales, pero no decía nada de que esas emisoras emitieran una programación común. Punto 1. Para llegar a toda Italia, Silvio se hizo con el control de distintas teles locales con diferentes nombres, pero que en la práctica no eran más que un circuito de canales, afiliados a una programación común. Cada tele recibía cintas de video con series y programas, que tenían instrucciones para emitirse a una hora determinada. Y encima era puro entretenimiento fácil sin información, algo imposible de ver en una RAI politizada. Modelo que por cierto, intentó practicar en otros países como Polonia. Legalmente podía decir que eran canales distintos, aunque luego los fusionó todos.

Ni que decir tiene que cuando esta fórmula triunfó, otras redes se subieron al carro. Los canales que mejor funcionaron fueron Italia 1, que estaba controlado por el grupo editorial Rusconi, y Rete 4, dirigido por Mondadori. Llegaron tarde, en 1982, pero consiguieron afiliadas en casi todo el territorio italiano, y se consolidaron lo suficiente como para comerse cuota de mercado de Canale 5. Hasta aquí, lo normal en una economía libre. Pero Silvio se las sabía todas, y aprovechó otro error de sus rivales para darles la estocada. Punto 2, venta publicitaria.

Podría decirse que Berlusconi le debe gran parte de su éxito a Publitalia, la empresa que gestiona la publicidad de sus canales. Además de llevar la de Canale 5, con unas prácticas de venta algo discutibles para la época, llevaba también las de otras televisiones locales sin que nadie le dijera ni mu. Porque claro, recordemos que sobre esta práctica había un vacío legal. Por otro lado, Italia 1 y Rete 4 no tenían recursos suficientes para gestionarse la publicidad, y tuvieron que recurrir a empresas externas.

Con un competidor mucho más fuerte, es normal que las demás cayesen como fruta madura. Y así llegamos al punto 3, las absorciones. Para hacerse con Italia 1, Publitalia se convirtió en su empresa de gestión publicitaria, y meses después Berlusconi le compró al grupo editorial Rusconi todas las acciones de la red, convirtiéndolo en su segundo canal. Con dos teles contra una, Rete 4 todavía lo tenía más complicado, y aunque opuso resistencia, Mondadori terminó vendiéndola en 1984.

Obsérvese la cara de preocupación del dueño de Rete 4 (Dramatización, puede que no ocurriera como en la imagen)

Llegados a este punto, Silvio poseía tres canales que podían competir perfectamente contra los otros tres de la RAI. No solo en número, sino en anuncios. Y fue muy inteligente al plantear el punto 4 con el que ya conquistó todo: la tematización de sus canales por contenidos (Canale 5 generalista, Italia 1 para los jóvenes y Rete 4 para la mujer) para vender mejor la publicidad. Además de quitarse competencia, hacía frente a un ente público que tenía tres canales mal aprovechados, al estar divididos por corrientes políticas. Contra eso era imposible competir.

Tuvo que ser la propia RAI quien puso el grito en el cielo. En octubre de 1984, la Justicia italiana dijo “basta” y decretó el cierre de todos los canales de Fininvest, alegando que no estaban legalizadas las emisiones privadas y el monopolio era de la RAI. De hecho, citó la ley de televisiones locales y sus vacíos legales, que Silvio aprovechó para forrarse. Berlusconi jugó esa baza con inteligencia: daba entretenimiento, contaba con los presentadores más populares como Mike Buongiorno, tenía derechos deportivos y cinematográficos. Con eso, la gente salió a la calle para pedir que volvieran a emitir. Como suena. Parecía evidente que el Gobierno tendría que regular la situación.

Niños que se manifiestan para ver Italia 1, de Silvio Berlusconi. La imagen es completamente real.

Entonces llegó el punto 5, definitivo y con el que a cualquier persona normal se le caerían literalmente los huevos al suelo. En lugar de hacer una regulación seria, o por lo menos exprés, para reconocer que debe haber teles privadas, se produjo una cosa de país bananero. El primer ministro de Italia, Bettino Craxi, “indultó” a Mediaset, que recibió permiso para emitir a nivel nacional. De paso, consintió la situación de duopolio televisivo, porque otras teles locales no podrían hacer lo mismo que hizo Silvio. De hecho, en el decreto se especificaba que sólo podrían emitir en su ámbito geográfico, por lo que era imposible generar más competidores. Miel sobre hojuelas.

Durante años no hubo una regulación seria que invitara a otros inversores a meterse ahí, hasta la aprobación de la “Ley Mammi” en 1990, también muy polémica. ¡Seis años sin regulación!. Con todo, Silvio Berlusconi se convirtió en el amo y señor de Italia. Más tarde, nos enteraríamos de que Craxi estuvo implicado en una trama de financiación ilegal, con cierto empresario televisivo as guest starring. Casualidad, casualidad.

Hay más capítulos en la vida televisiva de Berlusconi muy divertidos. Su implantación en España, el fracaso sonoro de sus canales en Francia (La Cinq) o Alemania (Tele 5), el nacimiento de Forza Italia… pero eso ya es otra historia.

Y si te quedas sin series, saca pibones. No falla nunca.

Las referencias figuran en los enlaces externos.

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4 respuestas a De cómo Berlusconi se hizo con la tele privada de Italia

  1. yeagov dijo:

    A ello hay que añadir que ahora además de los canales de su propiedad Silvio Berlusconi en calidad de primer ministro controla la televisión pública, la RAI, lo que hace que el sistema televisivo italiano está prácticamente controlado por il cavaliere

    • donhurtado dijo:

      El tema de la RAI es bastante complejo. Mauro Mazza, el director del primer canal, es amigote suyo y dirige con mano de hierro. Pero en otros canales te puedes encontrar espacios o periodistas críticos. La controla en tanto que es presidente, pero no ejerce un control como el que había sobre TVE en los años 90 con Aznar.

      • yeagov dijo:

        En 2007 estuve 10 días de vacaciones en Roma, aparte de ver la ciudad por la noche tuve la oportunidad de ver la programación de su televisión. Algunos programas son delirantes.
        Quizá la RAI no llegue a los extremos de TVE en tiempos de Aznar y Urdaci, pero la mano de Berlusconi se nota.
        Cuando estuve celebraban elecciones a nivel regional, pero además recuerdo que hubo dos manifestaciones contra il cavaliere, una a la Piazza del Poppolo y otra en Piazza Navona que acabaron con incidentes importantes, en los informativos de la noche se minimizó bastante los incidentes.

  2. yeagov dijo:

    Y a todo hay ello hay que añadir que don Silvio es propietario de Telecinco en España, cadena que en sus inicios emitía un programa de “alto contenido intelectual” en el que aparecían las famosas mamachicho, y cuya calidad ha sabido ir del nivel más bajo que creíamos posible a la nausea de “tomates” y “sálvames”.

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