Kim Jong-il, gracias por dejarnos tu televisión

Tremenda conmoción causó en el orbe la muerte del líder de Corea del Norte, Kim Jong-il. Según los siempre veraces medios oficiales del país, el dictador mandatario falleció por “fatiga espiritual y física” en un viaje de tren, de camino a visitar las más modernas maravillas del mundo moderno (es decir, ir al supermercado para comprar coñac).

Café Con Caracoles muestra su pesar por el fallecimiento del mejor jugador de golf de la historia, del inventor de la hamburguesa, y del escritor más prolífico del mundo sólo por detrás de César Vidal. Eso según sus biografías oficiales, por supuesto. Pero lo hará a su manera, recordando una de las mejores obras que ha dado a la humanidad: la televisión pública.

La Televisión Central de Corea es la “mejor televisión de Corea” porque es la única que puede verse en el país. También puedes hacer diexismo para pillar la señal de las surcoreanas KBS2 o MBC, pero si te pillan verás que risa. Veamos cuales son las claves del éxito que ha llevado a esta cadena a convertirse en líder de audiencia indiscutible.

Actuaciones musicales

Bajo la dictadura atenta tutela de Kim Jong-il, la televisión de Best Korea no emitió actuaciones musicales decadentes. No hay jamonas como las Girls’ Generation o Hyuna, ni damiselas como Super Junior. Pero si que se emiten continuamente videoclips en versión karaoke. Los grandes éxitos son casualmente dedicados a Kim Il-sung, presidente eterno, y Kim Jong-il. Pero también lo están petando temazos como este, dedicado al “Mantenimiento de computadores“. Según Rockdelux, es el equivalente nacional del “Ai se eu te pego”. También está el coro del ejército, su equivalente de El Consorcio.

El gran mandatario no era muy de K-Pop, pero le encantaban las enormes puestas en escena y los festivales musicales. Si fuese europeo sería eurofan y ondearía banderitas al ritmo de extrañas coreografías.

Anime norcoreano

En la tele norcoreana,no hay lugar para Naruto o One Piece. En su lugar, la programación está copada por animación nacional, como debe ser. Y además abarcan todo tipo de públicos: en las infantiles se enseñan los valores que deben regir al ciudadano norcoreano. Por ejemplo, ¿a quién no le apetece aprender matemáticas para bombardear a los imperialistas yankis?

Otro ejemplo de enseñanzas es el continuo ataque al malvado invasor, con el trauma de la Guerra de Corea (1950-1953) de fondo. En otra serie llamada “Time Bomb”, el protagonista decide atar a un perro una bomba con temporizador que acaba explotando en un cuartel norteamericano. ¿No es divertido? No, no lo es.

Sin embargo, la serie más popular del país está protagonizada por los dos animales más queridos de Europa del Este. ¿Proletario y Parásito? No, pero casi: Ardilla y Erizo. Con animación propia que mejora cualquier producto del señor D’Ocon, estos animales se unen con un propósito común: ingresar en el Ejército. YVAN EHT NIOJ.

Cine y novelas

No solo de alabar al Ejército vive el hombre norcoreano. Kim Jong-il es (mejor dicho, era) un gran amante del cine. Antes de su llegada a la presidencia, la mayoría de películas norcoreanas tenían que ver con guerras o conflictos bélicos. Algo en común con España con todos esos títulos sobre la Guerra Civil y la posguerra, pero aún más maniqueo.

Sin lugar a dudas, el episodio más controvertido de Kim Jong-il fue el secuestro de un cineasta del sur, Shin Sang-ok, para producir cine de acción con ambientación histórica. ¿Cómo pudieron atraerle? De forma aún más retorcida: secuestrando antes a su exmujer. Afortunadamente, Shin pudo escapar y pidió asilo político en Estados Unidos, donde relanzó su carrera como Simon Sheen (nada que ver con Charlie) haciendo bodrios menos traumáticos como “Tres ninjas contraatacan”.

Cine al margen, el abanico de ocio se amplió. Uno de los grandes éxitos de la ficción nacional es la telenovela “Comer en tiempos revueltos“, donde una pareja vivirá situaciones disparatadas cuidando al anciano padre del cabeza de familia. Que seguramente les cuente alguna batallita de la guerra, tipo “aún recuerdo cuando hundimos aquella fragata americana”.

No sabemos cuales serán los gustos del nuevo líder supremo del país, el orondo e inflado camarada Kim Jong-un. Solo sabemos que si es la mitad de alocado que su padre, tendremos un montón de grandes programas para analizar.

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