Hablar del Gobierno ya no renta al TDT party

Eran otros tiempos, era otra la historia

Sólo llevamos un día de 2012, pero el nuevo año refleja los cambios que han tenido lugar en España. Mariano Rajoy es el nuevo presidente, y por fuerza esta situación se va a trasladar al terreno televisivo. Durante los últimos cuatro años hemos tenido toda clase de televisiones de carácter ultraconservador, que siguieron un modelo de machaque continuo a Zapatero muy rentable. Fueron tiempos donde proliferaron los debates monocolor, canales hechos con tres pesetas, y por supuesto los grupos editoriales (Unidad Editorial, Vocento) quisieron subirse al carro.

Pero con chica nueva en la oficina la cosa cambia. Con un gobierno a tu favor, mantenerse igual significa convertir tu canal en una especie de televisión de Corea del Norte. Y como tampoco van a cambiar la línea editorial, porque están completamente subidas al carro de quienes les financian, veremos dos soluciones: reconversión o desaparición.

Solo duró seis meses; lo que duró la campaña electoral

El ejemplo más evidente de reconversión lo tenemos en Telemadrid. La tele favorita de Esperanza Aguirre se ha renovado con la llegada del gallego a Moncloa. Durante los últimos tres años de Zapatero moribundo por méritos propios, se apostó por un modelo informativo donde los debates monólogo y las notas sesgadas eran el órden del día. La audiencia respondió con un sonorosísimo “que te den” y la pública madrileña registró mínimos de share, pero durante mucho tiempo era una especie de Venezolana de Televisión neocon.

Nada más subir al poder Rajoy, Telemadrid ha modificado un poco la programación para reconquistar a ese público que salió pitando. Los dos debates más importantes, Madrid Opina y Con Voz y Voto, se han caído de la parrilla. Como novedad se va a introducir un magacín matinal con Marta Robles, uno de los rostros fijos del canal desde que Esperanza Aguirre gobierna; un programa de tarde con José Toledo y la recuperación del concurso Metro a Metro por Silvia Jato. Si a alguien le recuerda ese toque rancio de la TVE de 2000 a 2004, no es casualidad: el nuevo director de Telemadrid ejerció como presidente de la tele pública estatal en tiempos de Aznar.

Esto no es, como ya he dicho, renunciar a la línea editoral. Seguiremos sufriendo sufragando programas que rezuman odio como Alto y Claro o esos documentales sesgados de “violencia en Cataluña” que nos van a costar un disgusto. Sin embargo, el mensaje es claro: una vez que el Partido Popular gobierna en toda España, mantener el pulso informativo a todo lo que va a hacer Rajoy no interesa.

Seguiremos viéndole. Pero ¿por cuánto tiempo?

El otro paso es la desaparición. Y es el claro ejemplo de lo que harán dos de los grupos editoriales más importantes, Unidad Editorial (El Mundo) y Vocento (ABC), con proyectos de tele fracasados. En el primer caso, Veo TV cede casi toda su franja a Discovery MAX, basado en documentales y telerrealidad, y sólo aprovecharán el prime time para meter el debate de Carlos Cuesta, único contenido político. Aunque el horario estelar suele ser el más importante, también tiene una altísima competencia que hace que Veo sea ninguneado día tras día, así que Discovery sale ganando e incluso podría quedarse con el canal. El otro caso es La 10, que desaparece por completo y su frecuencia revendida a un grupo internacional. Aunque ya dejaron la programación informativa hace meses, e incluso se dio una paradoja: los espacios enlatados tuvieron más audiencia que los de producción propia.

Con estos ejemplos, ya solo falta ver qué hará ese extraño competidor en el mercado español llamado Intereconomía. El extremo de la TDT, en todos los aspectos. De momento, las últimas semanas han estado copadas de alabanzas a la acción del Gobierno popular, con algún reproche por no derogar la Ley Antitabaco. Muchos tertulianos prefieren anotar objetivos políticos para despedir de TVE o pedir la prohibición del aborto, en vez de explicarnos por qué ha sido necesario subir impuestos como el IRPF cuando en campaña se dijo que los iban a bajar. Además debe tenerse en cuenta que el grupo atraviesa una situación financiera complicada.

Si no había mercado para cinco canales del mismo signo político en el mejor de los escenarios, imaginad ahora con un rodillo pepero en casi toda España.

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