Oliver y Benji, en "Cazamitos"

Es la enésima vez que se repite en la televisión española, pero muchos vuelven (volvemos) a picar como el primer día. “Campeones“, ese anime que todos conocemos en España como “Oliver y Benji” y que en realidad se llama “Captain Tsubasa“, ha iniciado su enésima reposición, en esta ocasión por Marca TV. Y a las 20:30, su primer horario de emisión cuando se estrenó en Telecinco y todo un guiño para los aficionados. Si bien la calidad de imagen es malilla, no está de más recordar viejos tiempos.

Ya sabemos de sobra que Roberto Sedinho incumple su promesa de llevarse a Oli a Brasil (tuvo que esperar tres años), que nuestro jugador acaba en las filas del Barça y que Mark Lenders es el personaje con más carisma del planeta. Pero nunca está de más recordar un par de cosas. Esos tópicos que se repiten para definirla… pero que no siempre son verdad.

“Los campos miden ochenta metros”

Uno de los argumentos más típicos para definir esta serie es el clásico “se tiran dos horas para chutar a portería”. Y eso, al menos, es lo que sucede en la serie de dibujos. Porque en el manga es otra cosa, y la duración de los encuentros es más normal. ¿Qué sucedía en realidad?

Oliver y Benji, como tantas otras series que se iniciaron a la vez que el cómic, “ampliaba” artificialmente estos encuentros para ganar tiempo y que no les pillara el toro. A diferencia de series como Naruto, que incluían personajes absurdos como Mizuki Tigretón porque ya habían sobrepasado al manga, en Captain Tsubasa los recursos eran campos kilométricos, flashbacks e incluso algún partido irrelevante. Funcionó, pero para próximas ediciones no se volvió a repetir… al menos, no con tanto descaro. En reediciones como Supercampeones o Campeones hacia el mundial, los encuentros ya tenían una duración más normal, de uno o dos episodios.

Del toque fantástico con chuts revienta paredes no hace falta hablar: vende la serie mejor entre los críos, su público objetivo. Además, más fantasiosas son Goleadores o, más recientemente, Inazuma Eleven.

Dicen que Cristiano Ronaldo y Casillas no se llevan bien

“Fue una serie por encargo”

No es así. Corre la leyenda de que el dibujante, Yoichi Takahashi, hizo la serie “por encargo de una organización deportiva”. Sin embargo, el manga nace como tantos otros, a partir de una historia autoconclusiva que el tío, un amante del deporte, tuvo una idea para presentar una historia autoconclusiva a Shonen Jump mientras veía la tele.

“En 1978 vi el Mundial de Argentina por televisión, y me enamoró” (…) “Entonces, el fútbol japonés era semiprofesional y los equipos eran bastante malos”. Fuente

Por matizarlo más, el fútbol “semiprofesional” estaba compuesto por clubes pertenecientes a grandes empresas niponas, como la editorial Yomiuri, Nissan o Panasonic. No fue hasta finales de los años 70 cuando se comenzaron a contratar futbolistas extranjeros, como Ruy Ramos, que mejoraron el nivel.

Viendo que el fútbol comenzaba a llamar la atención, Shonen Jump le dio una serie en 1981, que se mantuvo con mucho éxito. A partir de su buena acogida, la Asociación de Fútbol Japonesa ha aprovechado Oliver y Benji en más de una ocasión para promocionar este deporte e impulsar su práctica en los colegios. Y todo se ha ido alargando poco a poco, con Oliver en el Barça o Bruce Harper como defensa central titular en el Jubilo Iwata. No es un “producto de laboratorio” como se ha dejado caer por algunas páginas.

Toda una generación nos identificamos con Bruce. Uno di noi!

“Oliver y Benji ha sido toda una inspiración”

Indudablemente. Si no hubiese tenido tanto éxito, puede que el fútbol nipón siguiese sin trofeos internacionales en sus vitrinas. Pero no solo les ha ayudado a ellos, sino que muchos niños europeos pensaron que también podrían saltando sobre las piernas de su compañero para hacer la catapulta infernal. Cuentan las malas lenguas que Pep Guardiola, entrenador eterno del FC Barcelona, copió “La Jaula” del San Francis y la aplicó a su esquema táctico con mucho éxito.

Sin embargo, aquí también hay algunas leyendas. Una de las cosas que se dicen, y que te encuentras en medios de comunicación españoles, es que el personaje de Oliver Atom se inspiró en Kazuyoshi Miura, el “Raúl González Blanco” del Japón porque triunfó en sus mejores años, y cuando se le pasó el arroz comenzó a arrastrarse por los campos. Sin embargo, está muy cogido por los pelos. El manga empezó a editarse en 1981, y el primer volumen salió a la venta en enero de 1982. Kazu Miura (quien además es de Shizuoka, la misma provincia que el protagonista) se marchó a probar suerte a Brasil ese mismo año. Los paralelismos son tremendos, pero en ningún caso parece que Takahashi se haya inspirado en este jugador… sobre todo, porque entonces ni lo conocía.

Julian Ross era todo un caballero

Non non, non todo é o que parece amigo…

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